
− La ilusión del porvenir la escribe cada uno – me dijo mi psicóloga la Lic. Cecilia Taburet, en medio de una sesión, entre otras frases muy buenas, como las que siempre dice.
Esas palabras quedaron resonando en mi memoria y seguí reflexionando sobre la idea de construir la propia esperanza. Y me planteé sobre qué base construir la mía. ¿Por qué tener esperanza? Porque sabemos que la vida nos sorprende y alguna de esas veces nos sorprende para bien.
Esperar lo bueno con la certeza de que cada tanto algo bueno llega, al menos en lo personal. Lo demás, lo que está a un nivel más amplio, como el país, no se puede prever ni controlar. Entonces ¿para qué anticiparse? El futuro no existe y no es predecible. Es inútil gastar energías sufriendo por algo que no se conoce.
A veces la vida nos sorprende y esa idea es la base sobre la cual construir una esperanza.
A veces me gustaría tener la capacidad de ver el futuro. Pero entonces pienso que vería lo bueno y lo malo y me quedaría sufriendo anticipadamente lo malo, y lo bueno quedaría opacado por los miedos. Y me doy cuenta que es mejor no conocer lo que todavía no existe. El futuro no está escrito y no puede estarlo, porque en su origen juegan muchas variables que pueden cambiar. No puedo controlar esas variables ¿entonces por qué me preocupo?
¿Cuáles son esas variables? Son entre otras: las decisiones y las acciones que realizarán muchos otros a los que no puedo influir, ni controlar (tampoco quisiera).
Pero insisto: puedo escribir la ilusión del porvenir sobre la base que la vida a menudo nos sorprende y muchas veces lo hace para bien.
Escrito por mí y publicado en mi primer blog el 4 de noviembre de 2023. Andrea Novero







